jueves, 11 de febrero de 2021

La muerte y yo


Estas dos últimas semanas me han venido a visitar en mis sueños cuatro personas que ya no están conmigo y además, he visto muchísimas señales que me hacen recordarlas todo el tiempo. A ratos, las pienso con mucho cariño y felicidad y emoción y otros ratos con muuuucha tristeza y lloro y luego me enojo porque pues ya han pasado años, ya deberían de estar superadas... pero no, cómo superas a personas que cambiaron tu vida, a ángeles en la tierra, a quienes te inspiran y que cuando estás pasando por algo, desearías con todo tu corazón tenerlos a tu lado... 

Entonces, creo que es válido saben? pase el tiempo que pase, de repente recordarlos y a veces llorar por esos recuerdos ya no lo veo tan mal, eso no me hace menos fuerte de lo que soy... Pueden existir o no en otra vida donde ellos estén mejor o simplemente no estén pero, nosotros seguimos aquí y su ausencia se siente, a veces más y a veces menos pero se siente y hay días en los que les platico a mis hijos de lo increíbles que fueron, de lo mucho que me enseñaron, de anécdotas chistosas y hay días en que los pienso, los extraño y lloro y mis hijos son los que me abrazan (si, cada vez hay menos de estos días, pero todavía los hay). 

En sueños me platican o vamos de compras o estamos en la playa o algo así, solo que no recuerdo lo que me dicen pero me hace feliz verlos.

Las señales a veces son muy buenas porque los recuerdo con mucho cariño y sonrío pero han habido tantísimas que están demasiado presentes y cuando algo no está saliendo bien pienso en qué me dirían si estuvieran aqui, en que ciertas cosas serían mejores con su consejo, en que los extraño y que ellos son justo lo que necesito en ese momento.
 
La muerte viene a recordarnos que somos vulnerables, que en cualquier momento nos podemos ir y por lo mismo que debemos disfrutar el presente, aprovechar el tiempo con la familia, con los amigos... hacer cosas que nos hagan felices... ese esperar el mejor momento para hacer algo pierde sentido cuando te das cuenta que ese momento podría no llegar nunca.

No quiero ser pesimista, saben que no soy así, es más bien invitarlos a vivir de verdad, a que si algo pasa no se queden con el hubiera que siempre llegan cuando en vida no aprovechaste lo suficiente a alguien y no solo eso, que cada día digas: si hoy muriera, estaría satisfecho con lo que hice y me voy feliz.

Invitarlos también a ser fuertes pero también ser humanos, no sé si han perdido a alguien pero generalmente cuando eso pasa tratamos de ser fuertes por alguien más, por ejemplo, cuando murió mi abuela a quien adoraba y con quien compartí hasta día de cumpleños y quien era demasiado importante para mí... no lloré, no saqué todo ese dolor que sentía, debía ser fuerte por mi mamá, ella me necesitaba entera o eso es lo que yo misma me dije ni siquiera ella, pero por dentro estaba destrozada... está bien sentir dolor, está bien sacarlo y no ser lo fuerte que tú crees que los demás esperan cuando solo esperan que estés bien y feliz; pero también, es válido que pase el tiempo y te acuerdes de ellos y los extrañes y hasta llores...

Por qué tanta validación? muchos me han dicho que ya debería haber superado esa primer pérdida de una de mis mejores amigas cuando tenía 20 años o de mi abuela y de mi suegro y pues que seguramente están mejor porque sufrían mucho y creo que tienen razón en ese sentido... pero el dolor se siente, su ausencia se siente y muchas veces los sigo necesitando... Y bueno, algunas de esas veces, todavía me quiebro...
 


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