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jueves, 19 de febrero de 2026

No quiero volver a ser “la linda de antes”

Dos veces en mi vida me han pedido que vuelva a ser “la linda de antes”.

Y cuando dicen “la linda”, no hablan de ternura.
Hablan de la que siempre está de acuerdo.
La que nunca dice que no.
La que sonríe aunque la ignoren en la reunión.
La que trabaja sin preguntar.
La que resuelve sin cobrar.
La que no incomoda.

La primera vez fue hace casi veinte años.

Yo vivía en una burbuja rosa.
Un mundo conocido.
Lecturas cuidadas.
Amistades de toda la vida.
Familias de toda la vida.
Una empresa estable.
Todo… igual.

Hasta que por alguna razón vinieron nuevas amistades, nuevas preguntas, nuevos autores, nuevas canciones, nuevas historias que no conocía sobre mi país y sobre el mundo. Injusticias que no cabían en mi burbuja. Realidades que no combinaban con el rosa.

Y algo cambió.

Empecé a no estar de acuerdo.
Empecé a levantar la voz.
A veces torpemente.
A veces con intensidad.
A veces considerada “grosera” por el simple hecho de no haber opinado nunca antes.

No dejé de ser linda.
Me volví más completa.

Hoy puedo amar profundamente a la comunidad en la que crecí y, al mismo tiempo, leer autores que podrían considerarse incómodos en esa misma comunidad. Me encanta Sabina. Me encanta García Márquez. Me encanta cuestionar. Me encanta ampliar el panorama.

No separo una cosa de la otra.
No soy ruptura.
Soy integración.

Pensé que esa etapa ya estaba superada. Pero hace poco me lo volvieron a decir.

“Vuelve a ser la linda de antes.”

Esta vez fue en el terreno profesional, una persona en particular quien me lo pidió. Pero no era solo esa persona. Era una dinámica que ya conocía.

Estoy pasando por un momento en mi vida que me obligó a abrir los ojos. Me di cuenta de cuánto tiempo, energía e ideas he entregado a proyectos sin rumbo claro. Sin estructura. Sin acuerdos. Sin retribución económica. Y, sobre todo, sin resultados.

Y también siendo la que, aunque haya explicado algo diez veces, tiene que volver a explicarlo con una sonrisa porque nadie se tomó el tiempo de leer el correo o escuchar en la reunión.
La que tiene que buscar un archivo o un mensaje en el mismo lugar y de la misma forma en que podría hacerlo quien lo solicita —siendo iguales, no jefe—. La que sostiene la organización mental del proyecto mientras otros solo opinan. La que persigue a todos y aún así las propuestas salen 3 meses después. Cuando ya no importa. 

Me di cuenta de que tenía demasiados “directores” en mi mundo.
Personas llenas de ideas, pero vacías de ejecución.
Personas que dicen qué hacer, pero no lo hacen.
Que cambian de rumbo cada semana.
Que se entusiasman con alguien y lo olvidan al mes.
Que empiezan diez cosas y no cierran ninguna.

Y yo en medio.

Ejecutando.
Persiguiendo propuestas.
Aterrizando ideas.
Sosteniendo proveedores y prospectos que aunque otros olvidan, ellos siguen ahí y yo atendiéndolos porque seguro los necesitaremos y no está bien nada más ignorarlos.
Empujando procesos.

Mientras alguien más pedía que fuera más “linda”.

Más paciente. Más comprensiva. Menos firme. Menos "grosera".

Hoy no puedo regalar mi tiempo. Mi familia depende de mí. Mis proyectos dependen de mí. Mi energía es limitada.

Tuve que decidir qué sí y qué no.
Tuve que aprender a decirlo y a veces a gritarlo para que así, me escuchen.
Tuve que incomodar.

Y sí, incomodar molesta.

Sobre todo cuando estás acostumbrado a que alguien siempre diga que sí.

Tal vez lo que extrañan no es mi amabilidad.
Extrañan mi complacencia.

Y a esa versión, con cariño, ya no quiero volver.





martes, 16 de agosto de 2022

Expectativas

¿Cuántas veces han escuchado que nuestros enojos, frustraciones, tristezas, derivan de las expectativas?

Y están de acuerdo que es ¡¡¡super cierto!!! Hace poco leía que el tema es el control, queremos tener el control de lo que pasa en nuestra vida, hacemos un plan (de nuestro día, de nuestro año, de nuestra vida) y esperamos erróneamente lograrlo sin contratiempos.

Salgo de casa, hay un accidente y hará que llegue tarde a donde voy y se hace una bola de nieve y todo se retrasa, toooooodo. Algo fuera de mi control ocasiona esto y ¿qué hago? Hace tiempo lloraba, me enojaba, gritaba y pues ¿qué creen? igualmente llegaba tarde. Comencé a escuchar audiolibros o si voy con mis hijos, ponemos nuestros "me gusta" de forma aleatoria y concursamos para ver de quién salen más canciones o jugamos. Igualmente llego tarde peeeeero mi nivel de estrés, de ansiedad, de histeria total, es muy distinta dependiendo de mi reacción.

Últimamente he tenido una racha de enfermedades terrible, bueno, en realidad ya voy para un año de mi caída absurda y no estoy al 100 más covid más otras varias cosas.  No tienen idea de lo que me pesa decirle a mi socio o clientes o quien sea el: estoy enferma... me mata! porque pues de verdad llevo una racha larga de esto. Al principio mejor trabajaba o tenía mis juntas (aunque sea en cama diciendo que no servía mi cámara), por no quedar mal pero luego resultó peor. Ahora si me doy el tiempo necesario para recuperarme.

Yo creo que lo más fuerte de este tema de las expectativas es con nosotros mismos. Nos exigimos tanto que somos nuestro principal enemigo. ¿A quiénes de ustedes les ha hablado un amigo para decirles que la regó en algo? ¿Cómo han respondido? Les aseguro que han sido muy empáticos, tranquilizan a la persona, buscan el lado bueno en el tema y dejan que viva su sentmiento, lo acompañan y después, ya pasado tiempo donde ya esté más tranquilo, ven cómo solucionar la situación.

¿Qué pasa cuando son ustedes quienes la riegan? Yo soy cero empática conmigo, me regaño, me culpo, me victimizo, me enojo, me frustro y todo eso... No sé si a ustedes les pase igual, pero me impacta cómo puedo ser tan poco amorosa conmigo misma cuando cometo un error y justo estoy trabajando en eso.

Me di cuenta de este tema (aunque ya me lo habían hecho notar y ya había leído al respecto), pero como que apenas lo hice mío ¿saben? y entonces empecé a observarme, siempre es el primer paso en todo, incluído el método científico: observación. Y con eso hice conciencia de lo que hago y solo así es que pude empezar a cambiar y ser más linda conmigo.

No podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, no podemos controlar de qué forma impacta una decisión en nuestra vida o en la de los demás, somos humanos y somos perfectos tal cual somos!!! Así que los invito a observarse, a tratarse bien cuando consideran que la regaron y a tratarse como tratarían a un amigo en el mismo caso (o mejor) y a ser flexibles.



miércoles, 23 de marzo de 2022

EN LO PROFUNDO...

¿¿¿Han visto Encanto??? yo fácil, la he visto 10 veces y la mayoría de ellas por mí más que por mis hijos, aunque también les fascina!

Les platico que cuando escuché la canción de LUISA empecé a llorar como loca y a partir de ahí y como ella, lloré hasta el final de la película. Mis hijos y mi marido me veían como si estuviera loca y yo, berreando.

Me sentí tan identificada, es importante que sepan que Luisa tiene el poder de ser super fuerte y por lo tanto siempre ayuda a todos, lo que le piden cuando lo piden y demás... miren les pongo un poco de la letra:

En lo profundo
¿Alguna vez Hércules dijo: ¡No quiero, renuncio!

Creo que mi esfuerzo es nulo si siento que no ayudo
Escucho un crack, comienza a tronar
Se va a desmoronar, comienza a derrumbarse

Es peso que con gota a gota lo reventó,
Dáselo a tu hermana, pon en sus manos
Todas las tareas que no aguantamos

Dáselo a tu hermana, que nos demuestre
Como lo resiste, se agarra fuerte
¿Qué si pierdo y fallo al soportar?
Si me quiebro

En lo profundo
Algo me inquieta y se empeora, yo debo salvar a todo el mundo

¿Podré desvanecer el peso cruel, la expectativa
Y vivir solo un momento de esparcimiento?

Tan simple y bello
En vez del peso que va en aumento

Ella sostendrá todos los cimientos
Ve también si carga nuestros sufrimientos

Verla doblarse y torcerse sin chispar
Sin fallar, Sin peso con presión,

Dáselo a tu hermana sin preguntarte
Es que el peso llegará a aplastarte
¿Qué si me desplomo y no llego a ser quien debo ser?


Siento que muchas, muchísmas veces! me siento así soportando peso por la expectativa, se espera tanto y yo misma sobre todo espero tanto que el peso cada vez es más grande.

¿Les pasa? Ser mujer, emprendedora, empresaria, mamá, hija más todos los roles me genera sobre todo esta necesidad de lograrlo todo... aunque sé que no puedo hacerlo todo al mismo tiempo y aunque he leido y escrito sobre pedir ayuda y sobre elegir tres y demás, a veces todo se junta ¿no creen? y pues esperas cumplir con todas esas expectativas.

Luego pensé, bueno eso lo tenemos todas las mujeres siendo ama de casa, siendo empresaria, siendo estudiante, siendo lo que sea, nos exigimos demasiado, mucha perfección ante cada decisión. Y luego pensé en los hombres y en todo el peso que también cargan ante los mismo roles definidos por la sociedad, ser el proveedor, ser quien no llora, quien no habla de sus problemas, en fin.

Todos tenemos ese peso que va en aumento, esa expectativa, ese sentir que fallamos si no logramos ser quien "debemos ser"  y esas ganas de poder desvanecer y vivir solo ese momento de esparcimiento.

Saben qué me ayuda?
  • Mis hobbies: dibujar, leer, salir a caminar.
  • Mis amigas!
  • A veces es tanto que la desconexión total de todo y de todos es tan bueno cada cierto tiempo! Me he ido solita a un spa un fin de semana porque pues eso, lo necesito.
  • Mi terapia, hablar con alguien experto y ajeno y sin tapujos ufff, buenazo!  y que te haga deacubrir que pues esa expectativa está muchas veces solo en ti, ni si quiera en los demás.
  • Y por supuesto, cuando aún así sigo con mil peso y todo se junta y mi ser consciente no logra salir, mi cuerpo se encarga de obligarme a descansar :(
 ¿Agluna otra sugerencia?



No quiero volver a ser “la linda de antes”

Dos veces en mi vida me han pedido que vuelva a ser “la linda de antes”. Y cuando dicen “la linda”, no hablan de ternura. Hablan de la que...