Durante la prepa y la universidad e incluso ya que me gradué, estuve en el grupo de Teatro. Además de amigos increíbles para toda la vida, tuve muchísimos aprendizajes.
En esa época, no teníamos audiotorio o un teatro propiamente construido así que antes de empezar temporada nos poníamos a armar toooodo y teníamos una semana de ensayos por las noches porque pues todos estudiábamos y unos terminábamos clases a las 10 pm, así que a esa hora empezábamos los ensayos generales. Durante las funciones, todos teníamos tareas, desde recibir al público, estar en taquilla, luces, micrófonos, vestuario, utilería, tramoya, cada uno de nosotros teníamos un papel en la obra aunque no actuáramos.
Uno aprende de todo! Desde atención al cliente, trabajo en equipo, hablar en público, todo!
Desarrollamos la memoria muchísmo porque pues tenías que aprenderte los diálogos, no solo tu parte si no la de los demás y cuándo y cómo entrar, movimientos que te marcaba el director, bailes cuando lo llevaban. Empatía, digo finalmente sentir lo que se supone siente el personaje y poder además transmitirlo, implicaba que conocieras de emociones, las vivieras.
Resiliencia, vaya que aprendimos a superar obstáculos y caídas (en mi caso, literlamente), siempre apoyándonos unos a otros.
Organización de tiempo y un sentido de la responsabilidad tremendo porque pues durante los ensayos: estudiábamos, hacíamos
tareas y proyectos de nuestras carreras a la vez que preparábamos la
obra y además, socializábamos, todo eso sin la existencia de las redes sociales o whatsapp o trabajo colaborativo. Muchas grandes amistades de toda la vida
iniciaron justo ahí, bueno, mi matrimonio existe justo por el Teatro.
Nuestro director solía decir: "En los detalles está la perfección" y eso sigue tan presente como cuando era estudiante. Los detalles hacen toda la diferencia, generalmente es ahí donde está la propuesta de valor de una marca. Atender a un cliente, yendo más allá de solo darle lo que pidió sino hacer todo una experiencia alrededor de él, hace toda la diferencia para el cliente y para ti.
Cuando haces una presentación o un proyecto y lo haces solo por cumplir, se nota. Cuando lo haces preparando desde los colores, los textos, las imágenes, pensando en quien se lo vas a presentar, la diferencia es abismal. Yo que hago software, cuando en el equipo pensamos no solo en cumplir con el requerimiento sino en el usuario y en cómo le facilitaríamos la vida, es totalmente distinto.
Ahora además pienso que se puede traducir a que cuando le pones pasión a lo que haces, cuando ves más allá de solo el deber ser, empiezas a enfocarte en los detalles, en el PARA QUÉ, créeme, encontrarás la perfección.
Don Juan Tenorio, casi no se ve pero ahí estoy como Doña Inés