miércoles, 24 de febrero de 2021

Mis maestros

Exceso de pasado igual a depresión y exceso de futuro igual a ansiedad... No sé si lo han escuchado, yo además de escucharlo lo he vivido muchísimo estas últimas semanas. En este año de encierro, he tratado de ser super positiva y ver el mejor lado a todo, rescatar lo mejor de cada día y agradecer por ello y creo que es lo que ha hecho que el balance siempre sea positivo (escribiré pronto respecto a esto).

En estas semanas, como les platicaba, me alcanzó el pasado y últimamente me estresa el futuro, sé que ya no podemos hacer nada por lo que pasó y pues quién sabe si sucederá esas historias en mi cabeza, de verdad lo sé, pero pues así me he sentido, ansiosa y triste.

Creo que en este encierro, muchas personas pasan por lo mismo y quizá lo viven desde que empezó o incluso antes y no puedo dejar de pensar lo terrible que es esta sensación.
 
Mis maestros para poder superar todo esto son mis hijos... la realidad es que ya están hartos, también tienen toda esa montaña rusa de emociones que además no las entienden y para ellos ni nombre tienen algunas, pero son muy valientes y me enseñan sobre todo, a ver las cosas con sus ojos, con una simplicidad que invita a la tranquilidad.

¿Qué me han enseñado?
  • A ser valiente y darle el peso justo a las cosas, yo siempre les digo que deben intentar las cosas, que si les da miedo hay que vencerlo y que si no sale algo como esperan, pues se aprende de eso (intentar, intentar, hasta la meta lograr)... a veces, solo lo digo pero no lo vivo y hay ocasiones en las que ellos me han dicho: mamá, inténtalo; o me ven triste y sus palabras son: no pasa naaada, tranquila, vamos a jugar un rato. Me ayudan a ser menos dramática y extremista.
  • A estar presente y escuchar; estoy tan metida en juntas, trabajo, el día a día que se va en un abrir y cerrar de ojos haciendo pendientes y a veces sintiendo que no llego a ningún lado, ellos me obligan a hacer pausas, quieren contarme sus cosas importantes, quieren mostrarme lo que pueden hacer, sus pequeños grandes logros y esperan que los vea a los ojos cuando me lo cuentan, que no esté en la computadora, que esté para ellos al 100 en ese momento...  a veces es importantísimo hacerlo incluso para nosotros, esta prisa impide que celebremos esos pequeños pasos que nos acercan a nuestros objetivos, es eso, detente, respira, celebra, agradece y a seguir. 
  • A ser creativa, los juegos que crean, las historias, pensar fuera de la caja para conseguir lo que les piden en la escuela o lo que ellos mismos quieren lograr, pensar en opciones distintas y sobre todo simples, yo me complico tanto a veces y que ellos me digan algo como: mamá, si estás triste porque acordaste de algo, pues no pienses en eso... es tan obvio y sencillo para ellos que me hacen pensar distinto.
  • A disfrutar los pequeños momentos, mis hijos ríen a carcajadas muchísimas veces en el día, por cosas simples y amo escucharlos; yo casi no lo hago, de verdad es algo que por alguna razón pues no, he aprendido a reirme con ellos y de mí, a bailar de felicidad (de las cosas que más me hacen feliz es cuando mi hijo baila al ritmo de ¡Mañana no hay clases!), a platicar horas y horas de cualquier cosa, a admirar la naturaleza y a asombrame de todo.
  • A ver el lado positivo incluso cuando es un momento demasiado malo... nunca me cansaré de platicar cuando le dije a mi hijo que su abuelo había fallecido, era pequeñito y  su respuesta fue: qué padre!!! a lo que obviamente pregunté por qué, y me contestó: mamá, es que por fin va a poder hablar y va a poder caminar y correr! 
Yo creo que cada vez me enseñarán más cosas y estoy segura que me faltan muchas más por escribir aquí, son mis maestros y son los que me obligan a querer ser mejor, a levantarme cuando me caigo, a soñar en grande y a que esos días de ansiedad y de depresión no sean la mayoría porque además, estoy consciente de que mi estado de ánimo influye mucho en el de ellos y cuando estoy bien, ellos también...
 



jueves, 11 de febrero de 2021

La muerte y yo


Estas dos últimas semanas me han venido a visitar en mis sueños cuatro personas que ya no están conmigo y además, he visto muchísimas señales que me hacen recordarlas todo el tiempo. A ratos, las pienso con mucho cariño y felicidad y emoción y otros ratos con muuuucha tristeza y lloro y luego me enojo porque pues ya han pasado años, ya deberían de estar superadas... pero no, cómo superas a personas que cambiaron tu vida, a ángeles en la tierra, a quienes te inspiran y que cuando estás pasando por algo, desearías con todo tu corazón tenerlos a tu lado... 

Entonces, creo que es válido saben? pase el tiempo que pase, de repente recordarlos y a veces llorar por esos recuerdos ya no lo veo tan mal, eso no me hace menos fuerte de lo que soy... Pueden existir o no en otra vida donde ellos estén mejor o simplemente no estén pero, nosotros seguimos aquí y su ausencia se siente, a veces más y a veces menos pero se siente y hay días en los que les platico a mis hijos de lo increíbles que fueron, de lo mucho que me enseñaron, de anécdotas chistosas y hay días en que los pienso, los extraño y lloro y mis hijos son los que me abrazan (si, cada vez hay menos de estos días, pero todavía los hay). 

En sueños me platican o vamos de compras o estamos en la playa o algo así, solo que no recuerdo lo que me dicen pero me hace feliz verlos.

Las señales a veces son muy buenas porque los recuerdo con mucho cariño y sonrío pero han habido tantísimas que están demasiado presentes y cuando algo no está saliendo bien pienso en qué me dirían si estuvieran aqui, en que ciertas cosas serían mejores con su consejo, en que los extraño y que ellos son justo lo que necesito en ese momento.
 
La muerte viene a recordarnos que somos vulnerables, que en cualquier momento nos podemos ir y por lo mismo que debemos disfrutar el presente, aprovechar el tiempo con la familia, con los amigos... hacer cosas que nos hagan felices... ese esperar el mejor momento para hacer algo pierde sentido cuando te das cuenta que ese momento podría no llegar nunca.

No quiero ser pesimista, saben que no soy así, es más bien invitarlos a vivir de verdad, a que si algo pasa no se queden con el hubiera que siempre llegan cuando en vida no aprovechaste lo suficiente a alguien y no solo eso, que cada día digas: si hoy muriera, estaría satisfecho con lo que hice y me voy feliz.

Invitarlos también a ser fuertes pero también ser humanos, no sé si han perdido a alguien pero generalmente cuando eso pasa tratamos de ser fuertes por alguien más, por ejemplo, cuando murió mi abuela a quien adoraba y con quien compartí hasta día de cumpleños y quien era demasiado importante para mí... no lloré, no saqué todo ese dolor que sentía, debía ser fuerte por mi mamá, ella me necesitaba entera o eso es lo que yo misma me dije ni siquiera ella, pero por dentro estaba destrozada... está bien sentir dolor, está bien sacarlo y no ser lo fuerte que tú crees que los demás esperan cuando solo esperan que estés bien y feliz; pero también, es válido que pase el tiempo y te acuerdes de ellos y los extrañes y hasta llores...

Por qué tanta validación? muchos me han dicho que ya debería haber superado esa primer pérdida de una de mis mejores amigas cuando tenía 20 años o de mi abuela y de mi suegro y pues que seguramente están mejor porque sufrían mucho y creo que tienen razón en ese sentido... pero el dolor se siente, su ausencia se siente y muchas veces los sigo necesitando... Y bueno, algunas de esas veces, todavía me quiebro...
 


miércoles, 3 de febrero de 2021

Fortalezas

Nadie es perfecto pero todos somos perfectibles... Es una de las grandes ventajas que tenemos los seres humanos, somos inteligentes y tenemos la posibilidad de aprender de nuestros errores, de cada día ser una mejor versión de nosotros mismos...

Creo que lo primero que debemos hacer para lograrlo, es conocernos, saber en qué somos muy buenos y en qué no lo somos tanto (nadie es perfecto y experto en todo), conocer nuestras emociones, cómo reaccionamos a ciertos impulsos, conocer nuestras limitantes y nuestra herencia.

Hoy me enfocaré más en el tema de fortalezas. El año pasado tomé un curso buenazo (Inspiring Women Journey de Wefor), la base y premisa de sus programas está en que conozcas cuáles son tus fortalezas y las potencialices.
 
Me parece tan lógico pero normalmente no lo hacemos!!! Lo que decimos es: no soy bueno en esto, debo aprenderlo...

Yo creo que todos ubican a flash y su super poder de correr muy rápido no? Imaginen que en lugar de entrenar para cada vez hacerlo mejor, se pone a levantar pesas para tratar de tener super fuerza, pues noooo! En cambio, si entrena para correr cada vez más rápido, incluso logrará viajar en el tiempo (no entiendo muy bien cómo lo hace pero sí lo hace aunque... si, ok, me salió lo geek).

Algo así debemos hacer, identificar nuestros super poderes, con qué cosas brillamos, nos destacamos, somos mejores y pues si ya tenemos esa tendencia a ser buenos en eso, hagámoslo mejor cada vez.
 
Creo además, que vale la pena rodearnos de personas que nos complementan, ya sabes, tu propia Liga de la Justicia... eso que nos falta es mucho mejor aprenderlo de alguien que lo tiene y es cercano.



No quiero volver a ser “la linda de antes”

Dos veces en mi vida me han pedido que vuelva a ser “la linda de antes”. Y cuando dicen “la linda”, no hablan de ternura. Hablan de la que...