Dicen que hasta que tienes hijos entiendes muchas cosas que hicieron tus padres y que no entendías cuando eras niño o incluso joven.
Lo primero que entendí al ser mamá, fue la impotencia y la tristeza que sintieron al estar separados de mí. Verán, yo nací antes de tiempo y me llevaron en helicóptero a otro estado para salvarme, ellos me alcanzaron un mes después y hasta entonces me conocieron. Hasta que tuve a mis hijos entendí lo que pudieron haber sentido, yo no imagino haber estado sin mis peques ni una sola noche. Mis papás admirables desde siempre, además, eran unos niños! bueno de 24 años pero pues muy jóvenes para mí.
Siempre han sido un gran ejemplo de trabajadores incanzables. Se casaron jóvenes y fueron a vivir a Sonora, de allá es la familia de mi mamá, fueron emprendedores e intentaron varios negocios de todo tipo. Cuando cumplieron 30 años, decidieron venir a vivir a Guadalajara, antes de eso vivíamos en Esqueda, Sonora, un pueblo minero donde no había universidades y solo había una escuela por lo que decidieron que querían un lugar donde mi hermano y yo pudiéramos tener un mejor futuro y acá vívía familia de mi papá y más familia de mi mamá.
Desde entonces siempre siempre trabajaron mucho para sacarnos adelante. Nuestra educación fue su principal misión. La verdad la pasaron muy mal muchas veces pero hicieron lo posible por no enterarnos. ¿Saben? Los embargaron varias veces, toooodo y se levantaron esas muchas veces siempre! lo primero que hacían era conseguir transporte para llevarnos a la escuela, muchas veces nos llevaron en camión pero luego compraron una moto y nos lelvaban en moto y luego un coche en que las lluvias se les metía el agua por todos lados y así poco a poco pero nunca nos fallaron. Yo jamás lo sentí así, todo era una aventura mientras éramos pequeños y cuando éramos más grandes, entre todos nos ayudamos. Cuando empezamos a trabajar, apoyábamos con la colegiatura, logramos la beca universitaria y mis papás siempre trabajando y trabjando y pues mi hermano y yo siguiendo ese ejemplo. Tuve una vida muy feliz gracias a mis papás, tuve la educación que siempre soñaron para mí, tuve vacaciones, tuve mi boda feliz, jamás sentí que me faltara algo y eso y más se los debo a ellos.
Ahora que estamos en épocas navideñas, logré tener los regalos de mis peques como nunca antes, desde noviembre y mi papá estaba muy feliz por mí y me platicó algo que nunca antes:
¿Sabes? una navidad, no teníamos nada y tus tíos Raúl y Cecilias les compraron todos los regalos.
No lo sabía, lo decía con cierta tristeza, con cierto dolor como de decepción de él mismo pero pues jamás lo supe, para mí y para mi hermano, siempre lo hicieron perfecto.
Todavía hoy, con poco más de 60 años están trabajando muy duro porque además hacen las mejores cenas navideñas y gracias a Dios vendieron bastantes hoy... De verdad que son mi mayor ejemplo y mi más grande admiración. Y hoy son los mejores abuelos del mundo mundial!