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lunes, 8 de septiembre de 2025

Cumplí 42: No son solo años, son capas

Cumplí 42 años.

Y aunque lo digo sin el dramatismo de los 30 ni la revolución interna de los 40, confieso que este número me pesa y me libera al mismo tiempo. No porque me sienta más vieja, sino porque reconozco que cada año me ha ido colocando nuevas capas. Capas de aprendizaje, de amor, de frustración, de fuerza, de pérdidas, de certezas y también de muchas dudas.

A los 42, me habitan muchas versiones de mí.

Soy mamá de tiempo completo no porque no trabaje —trabajo muchísimo—, sino porque mi atención, energía y amor están siempre puestos al 100 en mis hijos.
Estoy ahí para las tareas, las dudas, los juegos, las crisis, los partidos, los exámenes, las juntas con los maestros, los eventos escolares, etc.
Porque aunque mi agenda esté llena, ellos siempre están primero en mi corazón y en mis prioridades.

Soy amiga de verdad, de esas que están aunque no escriban todos los días.
Soy emprendedora por convicción, y sí, a veces por necedad también.
Soy líder, aunque a veces dude.
Soy soñadora empedernida, creadora incansable y mujer sensible, aunque a veces tenga que ponerme armadura.

También soy hija. Presente. Amorosa. De esas que hacen más de una llamada al día, que se preocupan, que resuelven y acompañan, aunque algunos lo duden.

Y soy esposa.

Estoy casada con un buen hombre y un buen padre. Uno que ama a sus hijos profundamente y está con ellos desde su forma, desde lo que puede y sabe dar.
Pero la vida —o la vida que construimos— me colocó a mí como el sostén principal.

Soy yo quien va a los partidos, quien estudia para los exámenes, quien acompaña en las crisis, quien se parte en mil para estar, criar y sostener, mientras saco adelante muchos trabajos para que todo funcione.

Y no siempre lo elegí desde la claridad. Muchas veces lo hice porque alguien tenía que hacerlo.
Y fui yo.

No lo digo con reproche, lo digo con verdad.
Porque hay amor. Y hay respeto. Pero también hay esfuerzo, desgaste y días difíciles.

No siempre fui la que corrió más rápido, sino la que no pudo detenerse.
No por deber, sino por amor.
No por obligación, sino por convicción silenciosa de que mis hijos merecían una presencia constante y él la posibilidad de cumplir su sueño.

Y sí, ha sido duro.
Me ha costado sueños, energía, espacio, lágrimas y a veces hasta mi voz.

Pero aquí estoy.
Acompañando, construyendo, sosteniendo.
Y también aprendiendo —por fin— a sostenerme a mí.

Este año entendí muchas cosas… y desaprendí otras tantas.

Descubrí que no siempre tengo que correr, aunque soy buena corriendo.
Que no siempre tengo que demostrar, aunque soy capaz de mucho.
Que puedo cambiar de dirección sin pedir permiso, incluso cuando ya me habían aplaudido el camino anterior.

He dejado de intentar encajar.
Y no porque ya lo haya logrado, sino porque ahora me pregunto: ¿en qué quiero encajar y para qué?

A los 42, me duelen cosas distintas. Algunas son físicas, sí, pero muchas vienen del alma: la prisa, la culpa, las expectativas, el miedo a no estar donde se supone que debería estar.

Pero también me habita una fuerza distinta.
Una que no grita, pero sostiene.
Una que no presume, pero crea.
Una que no duda de lo que vale, aunque a veces se tambalee.

Este post no es un resumen de lo vivido, es una pausa para reconocerme.

Me reconozco en todo lo que he construido —con mis manos, mi mente, mis errores y mi pasión—, pero sobre todo, me reconozco en lo que he decidido dejar ir: la perfección, el miedo a decepcionar, el guión impuesto.

Cumplir 42 no es celebrar el número.
Es celebrar que, a pesar de los días grises, me sigo eligiendo.
Que me sigo reinventando.
Que sigo apostando por mí —y ese apostar por mí incluye a quienes me rodean.
Porque yo no voy sola.
Porque cuando me elijo, también elijo estar mejor para mis hijos, para mi familia, para mis amigos, para quienes comparten el viaje conmigo.
Porque crecer no es un acto egoísta, es una forma de amar más profundamente.

Gracias a quienes me han acompañado hasta aquí, con amor, con honestidad, con paciencia.
Y también gracias a quienes se fueron: dejaron espacio para lo nuevo que tenía que llegar.

Hoy no celebro con globos.
Celebro con gratitud.
Con consciencia.
Y con la promesa de seguir creciendo, aunque duela, aunque canse, aunque a veces no sepa bien hacia dónde.

Este año, mi pastel fue de mujer lectora.

Porque así me veo, así me soy: con un libro siempre cerca.
Porque pase lo que pase, todos los días me regalo al menos un capítulo.
Porque leer me llena, me escapa, me enseña, me calma, me reta, me mueve.
Porque en las páginas encuentro respuestas, espejos, mapas y magia.
Porque leer es también una forma de volver a mí.

Porque si algo tengo claro a los 42…
es que estoy apenas empezando.



jueves, 17 de abril de 2025

🧠 Cómo aprendí a tener una mente en calma (sin dejar de hacer nada): mi experiencia con Organízate con eficacia

Durante mucho tiempo sentí que tenía mil cosas que hacer (y todavía): pendientes del trabajo, ideas para nuevos proyectos, cosas de mis hijos, pendientes en casa, compromisos familiares, recordatorios en el celular… todo mezclado. Y aún así, al final del día, me invadía una sensación de no haber avanzado.

Estaba constantemente ocupada, pero no enfocada. Tratando de ser eficiente en el trabajo, presente con mi familia, disponible para mis amigos, organizada en casa y fiel a mis propios sueños… pero todo al mismo tiempo.
Leí un libro buenazo que se llama Elige 3, y eso me ayudó bastante (puedes buscar el resumen en mi blog), pero aún sentía que necesitaba algo más práctico y estructurado.

En medio de esa búsqueda de equilibrio entre mis muchos roles —como profesional, mamá, mujer y emprendedora— encontré un libro que me cambió la forma de ver la organización personal:
📘 Organízate con eficacia, de David Allen.

No es un libro de productividad cualquiera. Es un método probado, con pasos claros, que busca algo muy poderoso: ayudarte a ser más eficiente sin vivir estresada. Literalmente, liberar tu mente para enfocarte en lo que de verdad importa.

🌪️ ¿Por qué vivimos tan abrumados?

Uno de los conceptos que más me hizo clic es que el estrés no viene de tener muchas cosas que hacer, sino de tenerlas mal gestionadas.
Según Allen, lo que más nos desgasta es tener ciclos abiertos, cosas sin resolver, pendientes sin forma ni acción definida.

Dejar todo a la mente y confiar en que “se acordará” solo genera dos cosas:

  1. Tu cerebro nunca descansa, porque siempre está recordándote cosas.

  2. Te lo recuerda en el peor momento posible.
    A mí, por ejemplo, me ha pasado que me acuerdo de que tengo que mandar un correo… ¡cuando voy manejando! O recuerdo que debía pasar a la tintorería justo cuando estoy al 100 en una reunión de trabajo.

🧰 El método GTD: Getting Things Done

El libro propone un sistema de cinco pasos que, en resumen, consiste en sacar las cosas de tu cabeza y ponerlas en un sistema confiable. Suena sencillo, pero es profundamente liberador. Aquí te los comparto con mis palabras:

📥 1. Capturar

Todos, absolutamente todos tus pendientes deben estar en una lista. ¡Sácalos de tu mente!
La primera vez es tardada porque de verdad tienes que sacar tooooodo: trabajo, casa, familia, cosas tuyas, cosas que dejaste para “cuando tengas tiempo”, cumpleaños, regalos, pagos, ideas sueltas… ¡todo!

🔍 2. Aclarar

Pregúntate: ¿esto requiere acción?

  • Si no, lo tiras, lo archivas o lo incubas para otro momento.

  • Si sí, define cuál es la siguiente acción.

    • Si toma menos de 2 minutos, hazla ya.

    • Si no, agrégala a tu lista (o, si es parte de algo más grande, conviértelo en un proyecto).

Por ejemplo, “Fiesta de cumpleaños de mi hija” no es una acción. Es un proyecto. Entonces lo desglosas en partes (invitaciones, compras, logística…) y para cada parte defines la siguiente acción concreta: crear el grupo de WhatsApp, mandar la info, confirmar asistencia, enviar la ubicación…

Lo importante es no dejar los pendientes en abstracto, porque eso es lo que agobia. En cambio, saber exactamente cuál es la siguiente acción te da claridad y paz.

🗂️ 3. Organizar

Ya tienes tu lista gigante de acciones y proyectos. Ahora toca ubicarlos:

  • En una lista, calendario o carpeta, según lo necesites.

  • El autor sugiere organizarlas por contexto: por lugar (en casa, en la oficina, en la calle), por proyecto, por nivel de energía, etc.

  • ¡El calendario es solo para citas! No metas todo ahí.

Yo, por ejemplo, organizo mis pendientes por lugar físico y por proyecto. Así, cuando estoy en la oficina, reviso mi lista “Oficina” y avanzo lo que toca. Si surge algo nuevo, aplico la regla: si tarda menos de 2 minutos, lo hago; si no, a la lista va.

🔁 4. Reflexionar

Haz una revisión semanal de tus listas, acciones y proyectos.
¡Esto es CLAVE! Sin revisión, el sistema colapsa.

🎯 5. Actuar

Ya que tienes todo claro, elige qué hacer en función de tu:

  • Contexto

  • Tiempo disponible

  • Energía

  • Prioridad

“Las cosas rara vez se atascan por falta de tiempo. Se atascan porque no se ha decidido en qué consiste ‘hacerlas’ y dónde.”

Este modelo me ayudó a entender por qué a veces, aunque tenía un objetivo claro, no avanzaba: ¡no había definido cuál era el siguiente paso concreto!

📝 Lo que más me gustó implementar

Estas prácticas han sido mis favoritas y las que más impacto han tenido:

  • Tengo listas de “Acciones siguientes” por contexto, lugar físico y proyecto: llamadas, computadora, recados, empresa X, etc.

  • Uso carpetas digitales como “@En espera” o “@Algún día”.

  • Hago una revisión semanal (o al menos lo intento 😅) para ver qué sigue y limpiar el sistema.

  • Aprendí que un proyecto es cualquier cosa que requiere más de un paso para completarse, y a definir siempre la acción siguiente.

💥 Lo que me costó

Lo más difícil fue dejar de usar mi mente como agenda.
Confiar en que “el sistema” me recordaría lo importante me tomó tiempo. También fue un reto sentarme una vez a la semana a revisar todo —y sobre todo, anotar en el momento lo que surge, sin dejarlo para después.

Pero cuando lo hago, la sensación de claridad y ligereza mental es increíble.

“Tu capacidad para generar fuerza es directamente proporcional a tu capacidad para relajarte.”

💬 ¿Vale la pena leerlo?

Sí. Mil veces sí.

Es un libro profundo, práctico, con muchos ejemplos reales, que puede transformar tu manera de trabajar, planear y vivir.
No necesitas tener un cargo directivo para aplicarlo. Sirve para cualquier persona que quiera dejar de vivir en modo “apagar fuegos” y empezar a trabajar de forma más consciente, enfocada y creativa.

Hoy, gracias a este método, puedo enfocarme en la chamba, estar presente de verdad con mis hijos (que para mí, ser una mamá presente era algo no negociable) y, sobre todo, recordarme que yo también tengo un lugar en mi propia vida. 



miércoles, 23 de marzo de 2022

EN LO PROFUNDO...

¿¿¿Han visto Encanto??? yo fácil, la he visto 10 veces y la mayoría de ellas por mí más que por mis hijos, aunque también les fascina!

Les platico que cuando escuché la canción de LUISA empecé a llorar como loca y a partir de ahí y como ella, lloré hasta el final de la película. Mis hijos y mi marido me veían como si estuviera loca y yo, berreando.

Me sentí tan identificada, es importante que sepan que Luisa tiene el poder de ser super fuerte y por lo tanto siempre ayuda a todos, lo que le piden cuando lo piden y demás... miren les pongo un poco de la letra:

En lo profundo
¿Alguna vez Hércules dijo: ¡No quiero, renuncio!

Creo que mi esfuerzo es nulo si siento que no ayudo
Escucho un crack, comienza a tronar
Se va a desmoronar, comienza a derrumbarse

Es peso que con gota a gota lo reventó,
Dáselo a tu hermana, pon en sus manos
Todas las tareas que no aguantamos

Dáselo a tu hermana, que nos demuestre
Como lo resiste, se agarra fuerte
¿Qué si pierdo y fallo al soportar?
Si me quiebro

En lo profundo
Algo me inquieta y se empeora, yo debo salvar a todo el mundo

¿Podré desvanecer el peso cruel, la expectativa
Y vivir solo un momento de esparcimiento?

Tan simple y bello
En vez del peso que va en aumento

Ella sostendrá todos los cimientos
Ve también si carga nuestros sufrimientos

Verla doblarse y torcerse sin chispar
Sin fallar, Sin peso con presión,

Dáselo a tu hermana sin preguntarte
Es que el peso llegará a aplastarte
¿Qué si me desplomo y no llego a ser quien debo ser?


Siento que muchas, muchísmas veces! me siento así soportando peso por la expectativa, se espera tanto y yo misma sobre todo espero tanto que el peso cada vez es más grande.

¿Les pasa? Ser mujer, emprendedora, empresaria, mamá, hija más todos los roles me genera sobre todo esta necesidad de lograrlo todo... aunque sé que no puedo hacerlo todo al mismo tiempo y aunque he leido y escrito sobre pedir ayuda y sobre elegir tres y demás, a veces todo se junta ¿no creen? y pues esperas cumplir con todas esas expectativas.

Luego pensé, bueno eso lo tenemos todas las mujeres siendo ama de casa, siendo empresaria, siendo estudiante, siendo lo que sea, nos exigimos demasiado, mucha perfección ante cada decisión. Y luego pensé en los hombres y en todo el peso que también cargan ante los mismo roles definidos por la sociedad, ser el proveedor, ser quien no llora, quien no habla de sus problemas, en fin.

Todos tenemos ese peso que va en aumento, esa expectativa, ese sentir que fallamos si no logramos ser quien "debemos ser"  y esas ganas de poder desvanecer y vivir solo ese momento de esparcimiento.

Saben qué me ayuda?
  • Mis hobbies: dibujar, leer, salir a caminar.
  • Mis amigas!
  • A veces es tanto que la desconexión total de todo y de todos es tan bueno cada cierto tiempo! Me he ido solita a un spa un fin de semana porque pues eso, lo necesito.
  • Mi terapia, hablar con alguien experto y ajeno y sin tapujos ufff, buenazo!  y que te haga deacubrir que pues esa expectativa está muchas veces solo en ti, ni si quiera en los demás.
  • Y por supuesto, cuando aún así sigo con mil peso y todo se junta y mi ser consciente no logra salir, mi cuerpo se encarga de obligarme a descansar :(
 ¿Agluna otra sugerencia?



miércoles, 12 de mayo de 2021

Yo mamá

Jamás me imaginé siendo mamá. Siempre me imaginé como profesionista y viajando por todo el mundo. 
 
Debo confesar que es algo que me hace muy feliz, a un nivel que jamás imaginé.
 
NO soy una mamá perfecta y no pretendo serlo, ya no. La realidad es que me costó mucho trabajo decirme a mi misma que no puedo serlo. 
 
Yo sentía que tenía que llevar mi equilibrio profesión - familia a un nivel en el que el balance fuera perfecto. En el que lograra ser esta mujer empresaria exitosa que todo lo puede y que además, ya saben, tiene la casa recogida siempre, los niños perfectamente vestidos y peinados, la comida hecha por mi con "n" tiempos, hacer tareas, proyectos, estudiar para los exámenes, hacer manualidades, jugar todos juntos, y la lista sigue...
 
Me exigía demasiado, pero solo yo; mis hijos, mi marido, mis socios, mi familia, ninguno de ellos esperaba todo eso de mí, SOLO YO. Entonces no me apoyaba en nadie y si algo no salía bien (que llegó a ser muy recurrente), la culpa y la sensación de haber fracasado era demasiado grande.

Hoy elijo mis batallas y sobre todo, me apoyo en quien me tenga que apoyar porque hay días, momentos, semanas, periodos que nomás no se puede. El primer paso fue aceptar que NO PUEDO CON TODO, NO SOY PERFECTA Y NO LO SERÉ. Soy la mamá, la mujer, la empresaria, soy la esposa, la hija, la hermana, la profesora, la socia, la amiga y muchas más cosas como lo somos todos. Cada vez aplico más mi "Elige 3" y eso de verdad ayuda mucho a soltar esa culpa y es juicio que hacemos sobre nosotros mismos.
 
Este día de las madres fue especial, porque por primera vez en 8 años, me siento satisfecha y orgullosa de lo que hemos logrado, porque además, hoy entiendo que es un trabajo en equipo y no en solitario tratando de demostrar algo.

Disfruté además las redes sociales como nunca porque puse más atención y estoy rodeada de mamás maravillosas de las que he aprendido tanto empezando por la mía, orgullosas de serlo, orgullosas de sus hijos, sabiendo y reconociendo como yo, que somos perfectamente imperfectas, que somos la mejor mamá que podemos ser y que cada día buscamos ser mejores.
 


miércoles, 27 de enero de 2021

Balance de vida

He escuchado miles de veces ese: quiero lograr un balance de vida! Yo misma lo he intentado infinidad de veces, por eso decidí dejar de trabajar en empresa y ser emprendedora.
 
Al año de mi primer hijo decidí que quería estar más tiempo con él y con mi familia, poder manejar mis horarios y poder decidir cuándo trabajar y poder ir a todos los festivales de mi hijo y luego de mi hija y ya saben, hacer la comida porque me encanta, tener mi casa perfectamente limpia, tener espacio para ir con mis amigas, para mi ballet, para mí, para mi marido, mi familia, etc.

De solo escribirlo ya me cansé jajaja y pues la realidad es que como pueden imaginarlo, no fue así... en realidad mis tiempos fueron más caóticos y sentí constante culpa sobre todo con mis hijos y mi marido. Y creo que muchos de quienes me leen pasan por lo mismo, hombres y mujeres por igual, con hijos o sin hijos, emprendedores o no y más ahora con la pandemia.

Independientemente del encierro, jamás había logrado es balance que empecé a buscar desde hace 7 años e incluso antes, la realidad es que lo he buscado siempre y la única diferencia cuando dejé de trabajar fue lo que ya les platiqué, pensé que podría hacer lo que quisiera con mis tiempos y por lo tanto organizarme mejor.
 
En mi búsqueda de ese balance me encontré con un libro fantástico se llama:

ELIGE TRES: Puedes tenerlo todo (pero no todos los días) de Randi Zuckerberg
Ya había leído mil cosas pero este me encantó porque justo dice algo así como: no existe ese equilibrio o balance perfecto, deja de buscarlo!!!! Ahí, me enamoré!
 
Deberiamos ser felices y pues estar buscando ese balance, el sentir culpa por no poder estar con los hijos con los amigos con la familia, con todo, nos vuelve desdichados, ansiosos, estresados... 

Ella menciona 5 áreas esenciales de nuestras vidas: 
  • Trabajo - proyectos en los que aportas tiempo y de los que a cambio derivas valor en forma de dinero, pasión, significado, una sensación de contribución a algo importante.
  • Sueño
  • Familia
  • Fitness - se refiere a tu bienestar personal, físico, mental, emocional.
  • Amigos - la categoría de lo divertido, amigos pero también pasatiempos, todo lo que te haga feliz quitando familia y trabajo.
La premisa es, cada día priorizas 3 categorías y esas que elegiste, tienes que estar al 100... por ejemplo, cuando llevaba a mi hija a gimansia o a mi hijo a un partido de basquet, ese día elegía familia y eso implicaba estar plenamente presente en ese momento de mis hijos, agendarlo y marcarlo como ocupado para no ver mensajes del trabajo, correos, citas, lo que sea (antes la verdad "aprovechaba" el tiempo ahí para hacer pendientes) pero cuando comencé a ESTAR de verdad ESTAR, cambió todo para bien, podía ver y aplaudir y festejar sus logros y ellos lo notaron... Saben? la sensacion de culpa disminuyó mucho.
 
La ventaja de esto es que puedes cambiar tus prioridades todos los días, el tema es ese: PRIORIZAR. Evidentemente no puedes no dormir todos los días pero quizá, esta categoría se vuelve prioridad un día antes de una presentación importante por ejemplo.

Priorizar de esa manera te permitirá poner toda tu atención en esas 3 cosas que elegiste y es más llevadero, ya saben siempre queremos hacer todo y todo perfecto y a veces justo por eso no lo logramos... Quizá de lunes a viernes tu prioridad será el trabajo y juegas con las otras dos categorías pendientes.

A mí me ha servido muchísmo! Lo ideal es que lleves un track de lo que eliges cada día y al final analizar si te sirvió, si cambiarías algo, cómo te sentiste, etc. La verdad, sigo trabajando en esto pero el primer paso, es conocer.

Espero les sirva y si tienen alguna duda o comentario no duden en escribirme :)






No quiero volver a ser “la linda de antes”

Dos veces en mi vida me han pedido que vuelva a ser “la linda de antes”. Y cuando dicen “la linda”, no hablan de ternura. Hablan de la que...