…desde la última vez que escribí que no fue hace muchísimo tiempo, solo algunos pocos meses y mi vida es otra totalmente.
Me gusta escribir porque es terapia para mi pero también comparto por si alguien está pasando por algo como lo que escribo ya sea bueno o malo y sepa que no está sola o solo.
Para empezar hablaré sobre una pérdida. Se dice que algunas mascotas dan su vida por sus dueños y no es que se lancen a salvarlos cuando quizá puedan ser atropellados y los empujen y queden entre el camión y su persona favorita, no, no lo hacen así. Ellos se enferman. Yo soy muy enfermiza, si consideran el estrés que influye en todo y pues mis bajas defensas y no sé qué más, vivo enferma. Este año me hice unos estudios y resulté pre diabética (viene de familia y ahorita puedo lograr que no se convierta en diabetes) y con hígado graso, entre otras cosas. Eso me lo dijeron un sábado y el lunes no encontrábamos a Copito, nuestro gato, hasta que lo encontramos casi muerto en el closet de mi hija (dicen que se van al lugar donde es más feliz y definitivamente era con mi chiquilla). Mi marido corrió al veterinario y después de una noche terrible, murió… resulta que tenía diabetes y fallas en el hígado, sufrimos mucho la verdad pero pues eso, creo que dio su vida por mi. Hoy estoy en tratamiento y dieta y seguimiento constante y voy bien. A veces nos hace falta a todos el Copito, eso sí.
Tuve otra pérdida pero no fue como esa, tuve un divorcio laboral y fue complicado al principio sin saber qué hacer, súper triste y demás, pero me abrió oportunidades increíbles que me mostraron cosas maravillosas. Hoy me siento valorada, escuchada, había olvidado que soy muy buena en lo que hago y hoy me reconocen y me reconozco. Me siento feliz, haciendo cosas que me gustan, tomada en cuenta para las decisiones, segura de mi misma de lo que sé y de lo que puedo aportar y aprendiendo mucho de personas increíbles y conociendo personas admirables. Esta seguridad que hoy siento gracias a todo esto, me permite decir lo que pienso, opinar sin miedo a ser juzgada, compartir mi experiencia y sobre todo disfrutar más de mi vida. Mi familia me ve más feliz porque lo estoy y eso permea a mi alrededor. Todo esto fue un proceso de varios meses que supongo también ha afectado mi salud.
También he aprendido mucho de mí, en qué la he regado, cómo me comunico, cómo puedo dar una mejor primera impresión (definitivamente no la doy), cómo debo enfocarme, la importancia de definir objetivos en el trabajo para que a pesar de mis tiempos locos debido a que quiero equilibrar con mis hijos, pueda cumplir lo que digo y lo que busco. A dar segumiento adecuadamente y en el tiempo necesario, básicamente he aprendido a organizarme mejor (les pasaré un resumen de un libro buenazo que me ayudó a esto).
Todavía tengo mucho que aprender, estoy segura. Hoy me siento feliz y eso ayuda a que lo demás se vea mejor y a enfocarme. También debido a varias cosas, me queda más claro que no debemos hacer juicios sobre las personas, no sabemos qué pasa con ellas, qué están viviendo como para juzgar y lo que nos queda es ser más empáticos, siempre ante todo.
Tengo miedo ¿saben? al camino tomado y por tomar, aunque sé que siempre existirá esa incertidumbre y hoy tengo la ventaja que estoy feliz, enfocada, con gente a mi lado que me suma en todos los sentidos pero sobre todo en sentirme mejor conmigo misma como mujer, como mamá, como empresaria y profesionista, como todo.
