Me chocaba que mi mamá siempre tuviera la razón pero resulta que ahora que soy adulto siempre tengo la razón con ella, fue mi forma de "vengarme" pero saben ¿quién nos gana? Mi hija!!! El otro día estábamos las 3 y algo le comenté a mi hija sobre un tema en el que se había equivocado y le expliqué por qué fue que pasó eso pero no, ella NUNCA SE EQUIVOCA, así que sale con alguna justificación o si de plano no logra safarse me dice que yo estoy mal y ya.
Por supuesto que conozco a mi chiquilla y sé que lo que más le falla justamente es aceptar sus errores y estoy trabajando en eso pero ese día se hizo más evidente.
Después de eso empecé a notar situaciones en las que yo NUNCA ME EQUIVOCO y en las que la otra parte NUNCA SE EQUIVOCA y está cañón nuestro ego muchas veces y me hizo pensar en varias cosas, aquí mis conclusiones:
Elige tus batallas.- hay cosas por las que vale la pena no equivocarse y pueden ser por distintas razones: lo que está en juego es muy importante o realmente tienes la razón o incluso solo por tener que ganar en ese momento porque si implicaría cosas en un futuro. Por ejemplo, en mi trabajo he luchado constantemente para poder ser escuchada, en algunos casos es por ser mujer, en otros porque creen que no tengo experiencia y en otros porque no hablo suficientemente fuerte y claro. Hay ocasiones en las que sí o sí deben esucharme y debo dejar claro el punto, es importante saber en cuáles porque pasa tan seguido que viviría enojada y frustrada, cosa que me pasó durante muchos meses el año pasado hasta tocar fondo.
Recuerdo en un proyecto en particular (en el que sigo trabajando), cómo desde un inicio comenté que la bola de nieve de la mala adminsitración del mismo y todos y cada uno de los errores y pésima comunicación y egos espantosos, iban a explotar conmigo porque soy el último eslabón, lo que yo hago depende de todo lo que se hizo con anterioridad, de absolutamente todo. Al día de hoy, los otros integrantes del proyecto se unen contra mí porque es lo que les conviene y ahora con los clientes dicen que cualquier problema es mi culpa y por otro lado mis socios llevan tiempo diciéndome que ya los mande a volar, así que en medio de eso he tratado de elegir cuándo si y cuándo no y hacer lo mejor por mi equipo, el proyecto y pues a luchar sola contra el mundo. ¿Saben qué es lo más interesante de esto? que cuando entra uno de mis socios hombres a las reuniones (desde que inició este proyecto), el comportamiento es totalmente distinto y están abiertos a escuchar y hasta le dan la razón (¿algo de machismo no creen?).
Aprende a escuchar.- si quiero que me escuchen, debo escuchar primero, estoy leyendo un libro buenazo y aprendí ahí la importancia de los silencios, dar tiempo al otro para entender su punto de vista y sobre todo tener más información que permita dos cosas: o darle más poder a lo que quiero decir o soltarlo porque soy empática y puedo ceder.
En el proyecto del que les hablo no aplica, les cuento que llevo meses, en verdad meses diciendo cosas que si las dice otra persona del equipo si es una super buena idea así que ahí al parecer es aprende a callar peeeero no lo haré, lo qué si es que en otros temas, estoy aprendiendo a escuchar, a dejarlos pensar, a no responder por ellos que muchas veces eso me pasa.
Date por vencido.- a veces, por más razones que des, por más explicaciones, por más que puedas tener la razón, ¡date por vencido! la paz mental es lo más importante así que pues continúa si tienes que hacerlo y sé consciente que no lograrás nada y vive en paz con esa decisión.
En mi caso hay tanta gente involucrada en este proyecto que debo continuar, debo elegir mis batallas, debo saber en dónde no puedo ceder y estoy consciente que no debo trabajar nunca más con estas personas, no confiar en ellas porque me demostraron su deslealtad, su falta de compromiso y muchas cosas más.
Casi nunca tenemos la razón absoluta. Si la tenemos, debemos ser capaces de explicar de una forma clara y objetiva por qué y estar abiertos a cambiar ante las circunstancias.
