Tengo muchísimo qué contarles! Pero empezaré por orden cronológico, así que este post será de mi reconciliación conmigo misma.
No sé ustedes, pero yo desde siempre (bueno, desde que recuerdo), he tenido estas sombras, estas partes de mí que no acepto tanto física como emocionalmente hablando, estos miedos a muchas cosas y no solo a las arañas. El no aceptar me llevó a no verlas, a ocultarlas lo más que podía pensando sobre todo, en el qué dirán.
Tengo 38 años, así que pues ha sido mucho el tiempo que viví peleada. Entre otras cosas, la pandemia vino a obligarme a verme, a mirar hacia adentro y a re-conocerme.
Fue algo muy intenso y de muchos meses de trabajo personal que empezó en realidad este año. Siempre escuchaba que cuando tú te mueves, lo hacen los demás, y pues así fue. Empecé a moverme, empecé a validar las cosas que me gustan de mí y a agradecer por las bendiciones que tenía, cosas como:
- Agradezco por tener vista y poder ver amaneceres y atardeceres, las flores y las mariposas.
- Tengo un trabajo que me encanta y me permite además generar empleos (un equipo verdaderamente maravilloso), capacitar personas, mejorar empresas.
- Tengo una familia maravillosa, mis hijos, mi marido y también mis papás y mi hermano y la familia extendida, la política, la política de mi hermano y bueno soy bendecida por tenerlos en mi vida.
- Tengo amigas y amigos maravillosos que se han convertido en familia.
Empecé además a validar eso que no me gusta tanto, empecé por lo físico y verme al espejo y aceptar lo que veía; eso me ayudó a verme distinta y ver qué quería cambiar pero sin esa "aversión" que sentía.
Recibi ayuda por supuesto, la neuroevolución me cambió la vida, mi cierre fue ese aceptar a las sombras. Me costaba porque siempre que salía a relucir algo distinto a lo que se esperaba de mí, tenía problemas que en su momento fueron complejos.
Observé todo eso que dejé a un lado por el deber ser y retomé esas cosas que si me gustaban y las recuperé. Observé todo eso que me sigue sin gustar de mi forma de ser, de pensar y demás, lo acepté.
Y entonces dejé de callar cosas que me parecían injustas, dejé de callar cosas que pensaba y no decía por miedo al qué dirán... pero sobre todo, me quise y brillé como nunca antes para mí. Finalmente, eso que no me gusta y realmente quiero cambiar por mí y no por los demás, lo tengo claro y sé que soy evolución constante.
Gracias amiga por inspirarnos a los que te rodeamos, gracias por tu valentía y sobre todo gracias por hacerlo siempre con tu sonrisa profunda!!
ResponderBorrarRecibe un abrazo enorme
Pablo Merino
Gracias a ti querido Pablo, me cambiaste la vida!
BorrarAbrazo enorme de regreso!
Querida! Que lindo leerte! Vernos evolucionar es enriquecedor. Sigue inspirando con tu capacidad de escribir y compartir tu ser.
ResponderBorrarGracias hermosa Lilian! Tú me inspiras a mí!
Borrar